martes, 16 de diciembre de 2014

PNL. Modelos mentales

Actitud mental de protagonista.

La actitud de protagonista es otro modelo mental que podemos activar con una perspectiva orientada al estado de bienestar.

Esta manera de ver la realidad se centra en lo subjetivo, de ahí que cada experiencia vivida es enriquecedora.
El protagonista piensa en  “Querer ser” busca efectividad en sus acciones a través del aprendizaje.
Cuando no logra alcanzar sus objetivos toma responsabilidad, se involucra, se pregunta que puede aprender o que hacer diferente, como incrementar la efectividad y lograr el estado deseado. 

Los obstáculos se convierten en desafíos  que le permitan transformarse y crecer. Tiene poder de acción. Su autoestima está basada en sus principios, es consistente.
Posee capacidad de adaptación. Es congruente.

Utilizando un discurso en primera persona, da explicaciones generativas, esto le permite responsabilizarse y elegir como actuar frente a los acontecimientos, hace propuestas concretas, no juzga.

Con respecto a los aprendizajes adopta la actitud de aprendiz, acepta sus incompetencias, sabe que puede aprender, es consciente  de sus recursos, acepta las posiciones diferentes. Practica la escucha activa. Es inteligente emocionalmente, sabe pedir ayuda.

Dependiendo de sus rasgos de personalidad y su relación con el entorno las emociones que se experimentan están relacionadas con el entusiasmo, alegría, esperanza, asombro, la sensación de bienestar, la persistencia, gratitud para con uno mismo.

La actitud de protagonista plantea una postura ética frente a la vida, con confianza y respeto, con el  poder de elegir en todo momento con responsabilidad.


viernes, 12 de diciembre de 2014

PNL Modelos mentales



Los seres humanos, para actuar cotidianamente, desarrollamos modelos mentales (pensamientos, imágenes, supuestos, historias,) que nos permiten organizar la información percibida del entorno e interpretarlo. De esta manera según el modelo mental será la actitud de respuesta frente a los acontecimientos.

Este proceso ocurre de manera inconsciente, de allí la importancia de reconocerlo y si es necesario modificarlo si  condiciona, limita,  las experiencias y acciones cotidianas.
Así como los modelos mentales pueden impedir los cambios, la comunicación y el aprendizaje también pueden acelerarlos, expandirlos.

Modelo mental de la personalidad víctima.

La persona con pensamientos de víctima centra su existencia en el paradigma de verdad única, cree que las cosas sólo pueden ser de un modo, no hay lugar para las diferentes perspectivas. 
Todos los pensamientos se organizan a partir del DEBER SER y se actúa de acuerdo a él, necesita tener razón.
Cuando se activa este modelo ante un acontecimiento que no concuerda con la opinión de sujeto, sobre cómo deberían ser las cosas, éste necesita demostrarse y demostrar que el suceso no debería haber ocurrido y que “alguien ha cometido un error”. 

Con su discurso el modelo victima genera explicaciones  tranquilizadoras para ser eximido de toda responsabilidad, utiliza un lenguaje impersonal, con frases culpabilizantes.
Protege su actitud con la postura del SABELOTODO, generaliza, evita dar su opinión.

La crítica es la acción. Desde allí evalúa, da indicaciones, encuentra justificaciones, es un dador de instrucciones, evita correr riesgos, alienta a que los cambios los realicen los otros.
Bajo este modelo mental donde no hay compromiso, no se obtienen  resultados concretos en la vida. Las emociones pueden estar relacionadas al:

 Enojo: ira, fastidio, irritación, resentimiento, frustración, deseos de revancha, desarmar los argumentos de los otros, querer sentirse victorioso en un cambio de ideas, impotencia ante aquello que considera injusto.

Miedo: estado de alerta, temor, angustia, desconexión del resto de las personas.


Este modo de pensar, comunicarse, sentir y actuar impide ser responsable de la propia existencia, aceptar las diferencias, permitiendo fomentar las relaciones interpersonales.
El desafío es trascender la individualidad, para poder socializar.