miércoles, 11 de junio de 2014

PNL .Metáfora "La historia de Trilla"

Esta es la historia de una zapatilla…una zapatilla que durante años anduvo corriendo sin tener muy claro hacia dónde iba…, a Tilla, la zapatilla, le fascinaban los mapas…cada vez que aparecía un mapa se dejaba llevar por el, se entregaba a él, recorría cada uno de los rincones de ese nuevo mapa ….era interesante observarla correr en el caos de un movimiento que no tiene norte…que interesante…desde lejos verla dando tumbos, escuchando las voces de otras zapatillas que guiaban su camino por los rincones de las montañas…
Tilla siempre ha sido una zapatilla poderosa,  llena  de recursos…pero los desconocía….cuando se tropezaba o le fallaba la amortiguación  recurría a que otras zapatillas le echaran una mano, no sabía cómo levantarse por sí misma, no sabía cómo esquivar obstáculos, como saltar riachuelos, como bajar pendientes se sentía incapaz de hacerse cargo de los obstáculos que se le presentaban….
En situaciones de emergencia sus suelas a menudo resbalaban, no eran lo suficientemente adherentes…era una forma de frenar tan sutil que muchas veces se veía en cunetas, a la deriva…
Un día se encontró con otra zapatilla, esta le llevo a nuevos rincones, juntas  llegaron a cumbres hermosas, pisaron terrenos de lo más polivalentes…arcillas, piedras, arbustos, asfalto… era una zapatilla encantadora, amaba a Tilla…le adulaba le empujaba en las cuestas…Tilla se sentía querida, acompañada, segura…los ánimos de su compañera le permitían recorrer múltiples terrenos con seguridad, era increíble poder compartir con su compañera todos esos momentos…Un día, de esos que son regulares… la compañera de Tilla decidió seguir sus propios pasos, parecía que había encontrado su mapa y apostó por seguirlo sin Tilla.
Fueron unos meses de adversidades…Tilla se hundía en el barro, sus cordones se desataban constantemente, su suela empezaba a  desgastarse, y la amortiguación parecía no funcionar, hacía mucho ruido al caminar…  la fluidez, el silencio y los impulsos eran  unos  desconocidos…
Durante un tiempo estuvo corriendo con un percance detrás de otro…fue una etapa muy dura, … poco a poco, se fue dando cuenta de lo importante que era tener un rumbo, un objetivo…, una dirección que saliera desde  su impulso, desde sus sensaciones más profundas…poniendo la atención en su suela… solo de esa manera podría caminar…
Un día, mientras corría sin rumbo fijo, un rayo de sol y el sutil movimiento de las ramas de un árbol le invitaron a pararse y escuchar su sueño más profundo…aquel que tanto deseaba…pensó en muchos lugares a los que podría llegar y se dio cuenta que le daba igual un lugar u otro, su misión era el cómo corría por cada uno de estos terrenos…poniendo la  atención en el  apoyo en el suelo, a sus sensaciones,  presente de los baches de las sendas y los caminos, atenta a los sonidos del exterior, a las pendientes, a la temperatura, a los paisajes, a la técnica de otras zapatillas que se cruzaban en su camino…corriendo  en el presente…  hacia su objetivo, en esa pérdida y reencuentro constante del equilibrio…
Y fue así como decidió seguir transitando diferentes terrenos…construyéndolos desde su propio mapa, con su propio impulso, su amortiguación, con confianza en su adherencia…y desde ahí abriendo la puerta a compartir parte de sus trayectos junto a otras zapatillas, aprendiendo de suelas y punteras ajenas a la suya….
                    La primera y mejor victoria es la conquista de uno mismo.


La valoración personal, la aceptación,  tener una visión clara y motivadora, la conciencia que poseemos los recursos necesarios  nos conducen el éxito en el logro de nuestras metas y al estado de bienestar.

Cuando nos sentimos confiados y seguros de nuestro poder interior, sabemos reconocer las oportunidades, y respondemos a los desafíos que se nos presentan con coraje y actitud positiva.