sábado, 26 de mayo de 2012

PNL La autoestima

                              La primera y mejor victoria es
                         la conquista de uno mismo

La autoestima es nuestra valoración personal, la aceptación, es la conciencia que poseemos los recursos necesarios que nos conducirán el éxito en el logro de nuestras metas y al estado de bienestar.
Nos sentimos confiados y seguros de nuestro poder interior, sabemos reconocer las oportunidades, y respondemos a los desafíos que se nos presentan, tenemos capacidad de recuperación y respuestas.

Una autoestima sólida, consistente tiene como base el respeto y la confianza en uno mismo como también la responsabilidad de hacernos cargo de nuestra vida, elegimos, somos proactivos, positivos, flexibles, nos atrevemos a los cambios con convicción.
Nuestras creencias son expansivas.

Cuando nuestra autoestima el baja, nos sentimos inseguros, impotentes, nos boicoteamos, no nos atrevemos al cambio por falta de confianza, impuso y motivación. Nuestro diálogo interno es negativo. Estamos a merced de otras voluntades, somos dependientes, necesitamos la aprobación de los otros. Difícilmente podemos poner límites.
Nuestras creencias son limitantes.

Piense cual es su imagen actual.
Cuales son sus fortalezas y sus puntos débiles.
Se siente en equilibrio con sus pensamientos, emociones y su manera de actuar.
Cuales son los valores que sustentan su imagen personal.
Cuales son sus deseos y necesidades.
Que le dice su voz interior.
Como reacciona frente a los fracasos.
Se siente merecedor de lograr lo que se propone y ser exitoso.

                                     Mi Yo

              Necesito recordar: en el mundo
              No hay nadie como Yo.
              Un Yo que se da permiso
              para descubrirse y usarse con amor.
              Un Yo que se observa a sí mismo
              y contempla un hermoso instrumento.
              Un Yo que se permite que
              las cosas sucedan.
              Que se ama, que se aprecia,que se valora
                
                                                           Virginia Satir.


domingo, 13 de mayo de 2012

PNL - Comunicación no verbal

Las personas tenemos dos maneras diferentes de interactuar al relacionarnos con otra persona, mediante el lenguaje verbal y el corporal ( no verbal).
En este punto tiene especial importancia observar aspectos a los que normalmente no prestamos importancia como son el tono y las palabras que decimos, la rapidez o la lentitud del discurso, la frecuencia de la respiración, la mirada, los gestos, el movimiento del cuerpo, de nuestras manos, la postura. Todo ello determina nuestra actitud y nuestras intenciones.
Observar a los demás y observarnos a nosotros mismos es un primer paso para conseguir una corriente de comunicación exitosa y es la base para generar el rapport.

Cuando nos comunicamos interpersonalmente ¿Cómo demostrar que prestamos atención al interlocutor y que respetamos su visión del mundo?
Una de las claves para establecer relaciones interpersonales satisfactorias es dispensar a los demás la atención y el reconocimiento que merecen. Este reconocimiento hace florecer lo mejor de nosotros mismo y mostrarlo al exterior.
Conceder nuestra atención al otro constituye una acción de reconocimiento de su identidad.

Concordamos o acompasamos nuestro lenguaje corporal con el de otra persona con el propósito de compartir y comprender su experiencia del mundo. La concordancia corporal representa una maravillosa vía de entrada a dicho mundo, ya que el modo en que empleamos nuestro cuerpo influye en nuestro estado afectivo y forma de pensar.
Concordar no es imitar, es algo semejante a "danzar".
Dos personas que bailan no se imitan, se complementan y sus movimientos expresan la relación que existe entre ellas.

Propongo un ejercicio:

Entable una conversación banal con alguien y, cuando se sienta a gusto, concuerde su lenguaje corporal con el de su interlocutor; adopte la misma postura la frecuencia y la magnitud de sus gestos, su respiración y tono muscular, la comunicación se tornará más fluida.
Luego, rompa la concordancia: cambie de forma drástica su lenguaje corporal y fíjese en qué sucede con la fluidez de la comunicación.