lunes, 24 de mayo de 2010

Habilidades que nos permite desarrollar la inteligencia emocional

Daniel Goleman (psicólogo norteamericano) explica en su libro La Inteligencia Emocional que en el mundo del mañana, que en realidad viene siendo el mundo del presente, ya no es suficiente el cociente intelectual y la pericia para el logro del éxito, sino que también es imprescindible el dominio de ese complejo psicológico al que se denomina inteligencia emocional.

Así podríamos definirla como esa parte de la inteligencia que nos permite tomar conciencia de nuestras emociones.

Significa también, entre muchas otras cosas, la capacidad para expresar en plenitud la conducta ética, rica en valores y expresión de nuestro ser.

La inteligencia emocional permite desarrollar las siguientes habilidades:
  • Conocer nuestras emociones
    Es la capacidad de reconocerlas mientras ocurren, tener certeza, es la clave de la inteligencia emocional, ya que nos permite realizar elecciones en nuestra vida.
  • Manejar las emociones
    De esta manera podemos administrarlas y controlarlas. Las personas que pueden serenarse, liberarse de la ansiedad, irritabilidad, enojo, tristeza pueden salir más rápido de estos estados emocionales negativos.
  • Saber motivarnos
    La motivación les permite plantear los objetivos con el convencimiento de que una vez comenzado el proceso y manejando la ansiedad, se podrá disfrutar del éxito.
  • Mantener relaciones empáticas
    Es saber reconocer las emociones en los otros, esta habilidad es necesaria para conocer a los demás, así se podrán establecer buenas relaciones en todos los ámbitos de la vida. Si se pueden reconocer las propias emociones también se podrán reconocer en el otro. Esta habilidad está relacionada con la capacidad de liderazgo.

Tengamos en cuenta que una persona “emocionalmente inteligente” es consciente de sí misma, vive en estado pleno de recursos, aquí y ahora.

sábado, 8 de mayo de 2010

El sueño del rey

Un rey soñó que había perdido todos sus dientes.

Después de despertar, mandó a llamar a un sabio para que interpretase su sueño.

-¡Qué desgracia mi señor! Cada diente caído representa la pérdida de un pariente de vuestra majestad.

-¡Qué insolencia!- Gritó el rey enfurecido - ¿Cómo te atreves a decirme semejante cosa? ¡Fuera de aquí!

Llamó a su guardia y ordenó que le dieran cien latigazos.

Más tarde ordenó que le trajeran a otro sabio y le contó lo que había soñado. Éste, después de escuchar al rey con atención, le dijo:-¡Excelso señor! Gran felicidad os ha sido reservada. El sueño significa que sobrevivirás a todos vuestros parientes.

El semblante del rey se iluminó con una gran sonrisa y ordenó que le dieran 100 monedas de oro. Cuando éste salía del palacio uno de sus cortesanos le dijo:

-¡No es posible! la interpretación que habéis hecho de los sueños es la misma que el primer sabio. No entiendo por qué al primero le pagó con cien latigazos y a ti con cien monedas de oro.

-Recuerda bien amigo mío- respondió el segundo sabio-que todo depende de la forma de decir...

Uno de los grandes desafíos de la humanidad es aprender a comunicarse. De la comunicación depende muchas veces, la felicidad o la desgracia, la paz o la guerra.

La verdad debe ser dicha en toda ocasión, más la forma con que debe ser comunicada es lo que provoca, en algunos casos, grandes problemas.

La verdad puede compararse con una piedra preciosa: Si la lanzamos contra el rostro de alguien puede herir, pero si la envolvemos en un delicado embalaje y la ofrecemos con ternura, será aceptada con agrado.