domingo, 31 de enero de 2010

Comunicar con efectividad

Todos tenemos nuestro estilo de comunicación, aunque es conveniente adaptarlo a nuestro interlocutor para entendernos mejor, sin dejar de ser fieles a nuestro estilo.


ESTILO MINUCIOSO: Corresponde a personas perfeccionistas, independiente, reservada. Exige una comunicación precisa, con datos y conclusiones bien justificadas.


ESTILO DOMINANTE: Personas directas, seguras. Requiere una comunicación breve, concisa, enfocada en las conclusiones.

ESTILO AMIGABLE: Personas pacientes, saben escuchar, sensibles.
Requiere una comunicación sin presiones para decidir, con opciones.
El entorno y los detalles deben ser cuidados.

ESTILO INFLUYENTE: Personas entusiastas, persuasivas, muy habladoras. La comunicación es conceptual, visual, estimulante.

COMO COMUNICAR

Busque el momento oportuno, sobre todo si el tema es conflictivo.

Concéntrese en lo que realmente quiere decir, evite acusaciones y buscar culpables.

Tenga en cuenta la intención positiva.

Evite originar malos entendidos omitiendo información que resulte
valiosa para el mejor entendimiento de aquello que quiere comunicar.

No recurra a comparaciones y juicios de valor.

Compruebe que se entendió su mensaje, la respuesta que recibirá
será la mejor señal.


Su fisiología, pequeños gestos y palabras deben ser congruentes.

Escuche de manera comprensiva y atenta, demuestre interés por lo que el otro piensa y siente.

Si no comprende, pregunte.

Observe a su interlocutor más allá de sus palabras, tendrá así una idea de su estado emocional, esto es muy importante para establecer sintonía.

Recuerde que el éxito de la comunicación se da cuando ambas partes logran entenderse más allá de las diferencias.

lunes, 25 de enero de 2010

Si volviera a vivir...

Si tuviera otra oportunidad, me animaría a cometer más errores.
Me relajaría. Sería más flexible.
Sería más tonto de lo que fui en este viaje.
Me tomaría menos cosas con seriedad.
Correría más riesgos.
Haría más viajes.
Escalaría más montañas y nadaría más ríos.
Comería más helados y menos garbanzos.
Tal vez tendría más problemas reales, pero menos imaginarios.

Sabe, soy de los que viven con sensatez y sanamente, hora tras hora, día tras día.
He tenido mis momentos y si volviera a vivir, tendría más.
De hecho, trataría de no tener otra cosa.

Sólo momentos

Sólo momentos, en lugar de vivir tantos años por adelantado cada día.
He sido de esas personas que no van a ninguna parte sin un termómetro, una botella de agua caliente, un impermeable y un paracaídas.

Si tuviera que volver a vivir, la próxima vez, viajaría más liviano.
Si tuviera que volver a vivir, empezaría a andar descalzo más temprano en la primavera y seguiría así más tarde en el otoño.
Iría a más bailes.
Subiría a más calesitas.
Cortaría más margaritas.

( Nadine Stair, 85 años)

Piense que tiene la gran oportunidad de replantear su vida.
¿Sería capaz de detenerse por unos instantes y mirar el mundo que lo rodea y mirarse a sí mismo?
Ahora emprenda la búsqueda interior, allí está su potencial.
Su vida tiene un propósito, descúbralo.

domingo, 10 de enero de 2010

Año nuevo, nuevas oportunidades.

Ha comenzado un nuevo año y con él 365 días de oportunidades.
Oportunidades de realizar cambios, aprender cosas nuevas, pensar en las estrategias que le permitirán alcanzar sus objetivos y por sobre todas las cosas descubrirSE.

Tenga en cuenta estas frases potenciadoras:

“Hoy es el mañana acerca del cual te preocupabas ayer”.
(Dale Carneghie)

“Se alcanza el éxito convirtiendo cada paso en una meta y cada
meta en un paso”.
(C. Cortez)

“La mente que se abre a una nueva idea jamás volverá a su tamaño
original”.
(Albert Einstein)


Ahora es el momento de ponerse en marcha, pero para llegar hacia la meta que se propone debe saber desde donde parte y luego tener una hoja de ruta.
Es importante en este inicio realizar preguntas orientadoras que indicarán, a modo de evaluación, cual es su estado presente, desde el cual partirá.

Puede preguntarse teniendo en cuenta la experiencia vivida el año pasado:
¿Qué cosas me propuse y logré?
¿Cual fue el logro más importante?
¿Cual fue el principal desafío?
¿Qué aprendí?
¿Cuáles fueron mis estados de ánimo?
¿Qué recursos nuevos descubrí?
¿Qué objetivos aún no he logrado?
¿Puedo intentar lograrlos este año?

Ahora puede pensar en los objetivos para este año.
Teniendo en cuenta que cuando hablamos de objetivos en PNL nos referimos a cualquier “estado deseado” que suponga cambio, transformación, modificación del estado presente de una persona.

Defina sus objetivos:
*En lo personal
*En lo laboral
*En sus relaciones

Pregúntese:
¿Cuáles son mis prioridades?
¿Qué recursos necesito para lograrlo?
¿Qué aprendizajes necesitaré realizar?
¿Es realmente importante para mí lograrlo? ¿Cómo lo sé?
¿Es éste el momento apropiado?
¿Cómo repercutirá en mí y en mi entorno?
¿Cuándo estimo que podré alcanzarlo?

Escriba sus objetivos, sea lo más detallado posible al responder las preguntas, confeccione listas, léalas varias veces, si es necesario.

Recuerde:
Creer que puede lograr lo que se ha propuesto.
Visualizar, vea su objetivo concretado, como Ud. desea, aún antes de lograrlo.
Sentir, cuales serán sus emociones cuando lo haya logrado.

Piense que este puede ser un gran año, que la pasión y la motivación le permitirán accionar y lograr lo que se proponga.
Vívalo…