domingo, 30 de agosto de 2009

El Principio 80/20: Una clave para el éxito en nuestra vida

El auténtico poder del principio 80/20, el secreto para convertirlo en una herramienta de transformación vital masiva radica en encontrar, es focalizarnos y explotar en cada situación de nuestra vida el segmento del 20% de nuestros recursos… para alcanzar el 80% de nuestros objetivos…

Se trata de aprender realmente a identificar aquellas cosas que son más importantes para nosotros priorizar y aplicar la mayor parte de nuestra energía y atención en ellas, descartando lo demás.

El Principio de Pareto es también conocido como La Regla de 80/20 y es uno de los conceptos más útiles para la productividad personal y el éxito. Se llama así por su descubridor, Wilfredo Pareto, un economista Italiano, quien lo formuló en 1895.

Pareto observó que la gente en su sociedad se dividía naturalmente entre los "pocos de mucho" y los "muchos de poco". Observaba que el 20% de la gente tenía 80% de poder político y la abundancia económica, mientras que el otro 80%, "las masas", compartía el 20% restante de la riqueza y tenía poca influencia política (por supuesto, estos porcentajes son aproximaciones, no cifras rígidas).

Descubierto el principio, se ha observado que se aplica a casi todo. El Principio de Pareto es importante para el éxito en cualquier área. El Principio dice que el 20% de cualquier cosa producirá el 80% de los efectos, mientras que el 80% restante sólo cuenta para el 20% de los efectos.

Si eres un empresario, directivo o vendedor: el 20% de tus clientes producen 80% de tus ventas. El 20% de tus clientes te causan 80% de las quejas y problemas. El 20% de los empleados producen el 80% del trabajo. El 20% de tus productos producen 80% de tus utilidades, mientras que el otro 80% apenas pagan sus costos y gastos.

Obviamente, te conviene identificar las características de ese 20% que te producen el 80% para concentrarte en ellos, mientras buscas eliminar el 20% que produce poco o que sólo causa problemas.

Aplicar la Regla 80/20 es importante para la productividad personal: el 20% de tus actividades producirán el 80% de tus resultados, mientras que el 80% (la gran mayoría) sólo te redituarán el 20% de tus resultados.

Esto quiere decir que si tienes una lista de 10 cosas para hacer, 2 de ellas serán iguales o más valiosas que los 8 asuntos restantes. A veces una cosa en una lista puede ser más importante que todas las otras nueve. Esto explica porque la Priorización de Metas y Acciones es uno de los 20 Principios del Éxito.

Para duplicar tu productividad, identifica ese 20% de tus actividades que producen el 80% de tus resultados importantes, y concéntrate en ellas. Igualmente, te conviene identificar el 20% de las personas, cosas, productos o situaciones que causan la mayoría de los problemas y elimínalos.
No debes poner atención en el 80% de las tareas de menor importancia hasta que has atendido al 20% crítico. Aunque ese 20% a menudo son las más difíciles, pero su "tasa de rendimiento" es tan alta, y tu tiempo y energía tan limitados, que son una clave al éxito.

Antes de comenzar a trabajar, siempre pregúntate: "¿Esta tarea es del 20% o del 80%?"
La administración personal, la administración de tu vida, es la administración de ti mismo, de tu tiempo y de qué haces. Para lograr el éxito tienes que tomar un control inteligente y sabio de tu vida. Gran parte de ese control es decidiendo qué hacer y cuándo: qué hacer primero y qué dejar hasta el último. El Principio de Pareto es un criterio importante en esas decisiones.

ACCIÓN
Haz una lista de todas las cosas que requieren tu atención y tiempo: incluye responsabilidad, proyectos, metas, actividades, etc.

Luego divídelos en 2 grupos según el Principio de Pareto: en un grupo pon el 20% que representará el 80% de tus resultados deseados; en el otro el 80% que sólo produce el 20% de tus resultados.

Cuando se trata de alcanzar los resultados que deseamos, sólo unas pocas cosas son DE VERDAD IMPORTANTES. (Sólo que la mayor parte de nosotros tenemos la tendencia a, como se diría en inglés “major in minors”: esto es, dedicar mucho tiempo a temas secundarios).

Comienza a concentrarte en ese 20% para ser una persona más feliz, relajada, de poder personal, exitosa y verás los resultados concretarse.

viernes, 21 de agosto de 2009

En momentos de cambio, confía en tus fuerzas

“Confía en las cosas que te inspiran.
Confía en las cosas que te dan felicidad.
Confía en tus sueños que siempre has anhelado.
Déjalos hacerse realidad.
La vida no hace promesas sobre lo que te reserva el futuro.
Debes buscar tus propios ideales y animarte a cumplirlos.
La vida no ofrece garantías sobre lo que tendrás.
Pero te ofrece tiempo para decidir que buscas.
Arriésgate a encontrarlo.
Si tienes voluntad para hacer buen uso de tus talentos y dones
Tu vida estará llena de momentos memorables y de alegría.
Para aquellos que deciden creer en la verdad de lo que sueñan y en sus fuerzas, la vida es un singular regalo.
Y nada es imposible”. (Autor anónimo)

Dirige tus fuerzas hacia las metas que deseas lograr. Si cambias la dirección de tus pensamientos cambiará el rumbo de tu vida.

Siempre estamos a tiempo de hacer cambios por pequeños que estos sean. Relájate y piensa en tus fortalezas. Pregúntate:
  • ¿Qué puedo hacer hoy para cambiar mi vida?
  • ¿Dónde colocaré todas mis fuerzas?
  • ¿Con qué recursos cuento?
  • ¿Qué emociones me van a motivar?

Las personas fuertes buscan la solución a sus problemas sin buscar culpables. Ven los obstáculos como desafíos. Están seguros de sí mismos. Se relacionan con personas positivas. Cuidan su ecología.

Avanza en dirección a la felicidad, encamínate hacia tus sueños y recuerda que eres tú quien lleva las riendas de tu vida.

Todo lo que puedas hacer o soñar, comiénzalo. La audacia contiene en sí misma genio, poder, magia” (Goethe).

¿Qué sueño comenzarás a hacer realidad mañana? Identifícalo, visualízalo y ve por él…

¿Quieres compartirlo conmigo?

jueves, 13 de agosto de 2009

La Inteligencia Emocional

Cuando hablamos de la inteligencia solemos referirnos a la capacidad de adquirir conocimientos, procesar información, memorizar, analizar, utilizar la lógica, resolver situaciones.

Durante mucho tiempo se ha considerado que las personas “inteligentes” son las que alcanzan el éxito y la felicidad, porque son capaces de resolver problemas y tomar decisiones mientras que aquellas que se guían por sus emociones son menos eficaces.

En los últimos años se ha empezado a hablar de la Inteligencia Emocional.

Daniel Goleman, psicólogo estadounidense, la define en su libro "La inteligencia emocional" como “el conjunto de habilidades que nos permiten comprender nuestras emociones, como manejarlas, razonar y trabajar con ellas”.

Es importante diferenciar emociones de estados de ánimo. Las emociones son una respuesta a indeterminado acontecimiento. Ej: miedo, asombro, sorpresa, curiosidad etc.

Los estados de ánimo son emociones que permanecen instaladas en el tiempo, no dependen de un acontecimiento en particular, constituyen el referente a partir del cual actuamos. Ej: tristeza, nostalgia, optimismo etc.

La inteligencia emocional nos permite:

  • Comprender nuestros sentimientos.
  • Establecer relaciones saludables porque podemos empalizar, es decir interesarnos y comprender lo que el otro siente y quiere.
  • Podemos persuadir y liderar.
  • Nos permite motivarnos y motivar.
    Comprender nuestras flaquezas y fortalezas.
  • Dirigir nuestras acciones hacia la excelencia, ya que orienta los objetivos en la búsqueda del estado de bienestar.
  • Ser coherentes y actuar con integridad.

No hay emociones “buenas y malas” sino emocionalidades que nos abren o cierran puertas para la acción. Por eso es tan importante manejar nuestras emociones, para que ellas no nos manejen.

Si somos flexibles manejando las dos inteligencias (cognoscitiva y emocional) podremos vivir en plenitud y equilibrio.

Recuerda: todas nuestras decisiones tienen un componente emocional y son nuestras creencias la que las sustentan.

Si conocemos el significado de nuestras emociones y el contexto o situación que la han generado podremos capitalizarlas o desactivarlas, no reprimirlas, reprimir emociones crea caos interno.

Reconocer la emoción mientras ocurre es la clave de la Inteligencia Emocional.

domingo, 9 de agosto de 2009

Cuento: La historia de Pepe

Esta historia me la obsequió una amiga, hoy quiero compartirla.

Pepe era el tipo de persona que te encantaría ser. Siempre estaba de buen humor y siempre tenía algo positivo que decir. Cuando alguien le preguntaba como le iba respondía: “Si pudiera estar mejor, tendría un gemelo”.

Era un gerente único porque tenía varias meseras que lo habían seguido de restaurante en restaurante.

La razón porque las meseras seguían a Pepe era por su actitud. Él era un motivador natural: si un empleado tenía un mal día, Pepe estaba ahí para decirle como ver el lado positivo de la situación.

Conocer este estilo realmente me causó curiosidad, así que un día fui a buscar a Pepe y le pregunté: No lo entiendo… ¿cómo es posible ser una persona positiva todo el tiempo?

Pepe me respondió: “Cada mañana me despierto y me digo a mi mismo: Pepe, hoy tienes dos opciones: puedes escoger estar de buen humor o estar de mal humor. Escojo estar de buen humor. Cada vez que sucede algo malo, puedo escoger entre ser una víctima o aprender de ello. Escojo aprender de ello”.

“Cada vez que alguien viene a mí para quejarse, puedo aceptar su queja o puedo señalarle el lado positivo de la vida. Escojo señalarle el lado positivo de la vida”.

Sí, claro, pero no es tan fácil, protesté.

“Si lo es, dijo Pepe. Todo en la vida es acerca de elecciones. Cuando quitas todo lo demás, cada situación es una elección”.

“Tú eliges como reaccionas ante cada situación, tu eliges como la gente afectará tu estado de ánimo, tu eliges estar de buen o mal humor”.

“En resumen, Tú eliges como vivir la vida”.

Reflexioné en lo que Pepe me dijo… Poco tiempo después, dejé la industria hotelera para iniciar mi negocio propio. Perdimos contacto, pero con frecuencia, pensaba en Pepe, cuando tenía que hacer una elección en mi vida en vez de reaccionar contra ella.

Varios años más tarde, me enteré que Pepe hizo algo que nunca debe hacerse en un restaurante, dejó la puerta de atrás abierta y una mañana fue asaltado por tres ladrones armados.

Mientras trataba de abrir la caja fuerte, su mano, temblorosa resbaló. Los asaltantes se asustaron y le dispararon. Con mucha suerte Pepe fue encontrado relativamente pronto y fue llevado a una clínica. Después de varias horas se cirugía y días en terapia intensiva, Pepe fue dado de alta. Me encontré con Pepe seis meses después y le pregunté como estaba, me respondió:

“Si pudiera estar mejor, tendría en gemelo”.

Le pregunté que pasó por su mente en el momento del asalto.
Contestó: “Lo primero que vino a mi mente es que debí haber cerrado la puerta con llave. Cuando estaba tirado en el piso, recordé que tenía dos opciones: podía elegir vivir o podía elegir morir. Elegí vivir”.

Pepe continuó: los médicos fueron geniales. No dejaban de decirme que iba a estar bien. Pero cuando me llevaban al quirófano y vi la expresión en sus caras me asusté. Podía leer en sus ojos: “es hombre muerto”. Entonces supe que tenía que tomar una decisión.

¿Qué hiciste? Le pregunté.

“Bueno uno de los médicos me preguntó si era alérgico y respirando profundo grité: -Sí, a las balas”- mientras se reían, les dije: “Estoy escogiendo vivir, opérenme como si estuviera vivo, no muerto”.

Pepe vivió por la maestría de los médicos, pero sobre todo por su actitud.

Aprendió que cada día tenemos la elección de vivir plenamente.

La ACTITUD, al final, es todo.