viernes, 18 de diciembre de 2009

Como el águila podemos renovarnos

Dicen que el águila es el ave de mayor longevidad de su especie. Llega a vivir 70 años. Pero para llegar a esa edad, a los 40 años deberá tomar una seria y difícil decisión.
A los 40 años sus uñas se tornan apretadas y flexibles, sin conseguir tomar a sus presas de las cuales se alimenta.
Su pico largo y puntiagudo se curva apuntando hacia su pecho.
Sus alas están envejecidas y pesadas y sus plumas gruesas.
Volar se hace muy difícil.
Entonces el águila tiene dos alternativas: morir o enfrentar su doloroso proceso de renovación, que durará 150 días.
Este proceso consiste en volar hacia lo alto de una montaña y quedarse allí en un nido cercano a un paredón, en donde no tenga necesidad de volar.
Después, ya en ese lugar, el águila comienza a golpear su pico contra la pared hasta conseguir arrancarlo. Después de arrancarlo esperará el crecimiento de uno nuevo, con el que desprenderá sus uñas talones. Cuando los nuevos talones comienzan a nacer, comenzará a sacar sus plumas viejas.
Después de cinco meses saldrá hacia el famoso vuelo de renovación que le dará 30 años más de vida. (Autor anónimo)

Muchas veces en nuestra vida sentimos la necesidad de cambiar y renovarnos, y para ello debemos comenzar un viaje hacia nuestro interior, es allí, donde encontraremos las respuestas para analizar lo vivido, decidiendo que cosas son realmente importantes, que relaciones me nutren, gratifican y me ayudan a crecer, cuales son las metas que deseo alcanzar.
Cuales son los hábitos, conductas, creencias y recuerdos que serían beneficiosos desprenderme para mi desarrollo personal.

Pensemos en poner orden en nuestra vida, para seguir el viaje más livianos, tomando conciencia de nuestros recursos para renovarnos, como el águila, y luego, fortalecidos ¡seguir adelante! Así nos sorprenderemos de los resultados que esta actitud generará en nosotros y en nuestro entorno.

Recuerda: Tú eres el artífice de tu vida, y Tú decides que hacer con ella.