miércoles, 6 de mayo de 2009

Cuento: El roble

¿Y tú quién eres?

Había una vez, en algún lugar, que podrá ser cualquier lugar, y en un tiempo que podría ser cualquier tiempo, un hermoso jardín, con manzanos, naranjos, perales y bellísimos rosales. Todos ellos eran felices y estaban satisfechos. Todo era alegría en el jardín, excepto por un árbol profundamente triste. El pobre tenía un problema: no sabía quien era, ni para qué estaba allí.

Lo que te falta es concentración, le decía el manzano, si realmente lo intentas, podrías tener sabrosas manzanas ¿ves que fácil es? Mientras le enseñaba sus atractivas manzanas.

No lo escuches, le dijo el rosal, es más sencillo tener rosas ¿ves que bellas son?

Y el naranjo dijo: mis naranjas son más sabrosas.

El árbol desesperado, intentaba todo lo que le sugerían y como no lograba ser como los demás, se sentía cada vez más frustrado.

Un día llegó hasta el jardín el búho, la más sabia de las aves, y al ver la desesperación del árbol exclamó: No te preocupes tu problema no es tan grave, es el mismo de muchísimos seres sobre la tierra. Yo te daré la solución: “No dediques la vida a ser como los demás quieran que seas…se Tú mismo, conócete, y para lograrlo escucha tu voz interior”. Y dicho esto el búho desapareció.

¿Ser Yo mismo?, ¿Mi voz interior?, ¿Conocerme?, se preguntaba el árbol desesperado, cuando de pronto comprendió… y cerrando los ojos y los oídos, abrió su corazón… y por fin pudo escuchar su voz interior diciéndole: “Tu jamás darás manzanas porque no eres un manzano, ni florecerás cada primavera porque no eres un rosal”. Eres un roble y tu destino es crecer grande y majestuoso. Dar cobijo a las aves, sombra a los viajeros, belleza al paisaje...

Tienes una misión ¡CÚMPLELA! Y el árbol se sintió fuerte y seguro de sí mismo y se dispuso a ser todo aquello para lo cual estaba destinado. Así pronto llenó su espacio y fue admirado y respetado por todos. Así el jardín completo fue feliz.

En la vida todos tenemos un destino que cumplir, un espacio que llenar, aunque a veces tratamos de ir por el mundo queriendo ser lo que otros quieren que seamos, aún cuando esto signifique nuestra infelicidad…

Nuestro desafío es animarnos a ser lo que realmente queremos ser, avanzar en dirección a la felicidad, al logro de nuestros sueños.

Y recuerda que eres Tú quien lleva las riendas de tu vida.

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